Un homenaje a Galicia a través de sus músicas históricas
Galiza Eterna. Early Galician Music
Miguel Ulla y Fernando Reyes
HR Recordings
El contratenor Miguel Ulla ha dedicado su último disco a su patria gallega, algo que tiene un precedente cuando el pasado año cuando publicó Galician Lullabies, una bellísima selección de nanas tradicionales y otras piezas relacionadas con la infancia, aderezadas con temas instrumentales para tiorba. En el caso que nos ocupa, Galiza Eterna, su objetivo ha sido presentar un colorido recorrido por los sones de la región, desde las formas medievales asociadas a la cultura trovadoresca, hasta la obra del músico barroco Diego de las Muelas, maestro de capilla en Santiago de Compostela a principios del siglo XVIII, pasando por elementos procedentes del cancionero popular. Lejos de ser un compendio riguroso de música gallega, supone un llamativo collage de sonidos procedentes de épocas y orígenes dispares capaz de sumergirnos en toda la grandeza de esa tierra maravillosa.
La voz de Miguel Ulla y las cuerdas pulsadas de Fernando Reyes vuelven a colaborar en esta iniciativa siguiendo la estela de producciones anteriores, como la dedicada a las cantatas espirituales de Leonardo Leo y también la grabación de las creaciones que llevó a cabo el joven Handel en Italia. El planteamiento en este caso es similar: la interpretación desnuda basada únicamente en la voz y la cuerda pulsada que permite apreciar el verdadero valor de cada pieza sin adornos ni ornamentación.
Ulla inició su formación musical en 2007, con siete años, en el Conservatorio Profesional de Música de Coruña (CMUS), donde estudió percusión, canto y clave. En paralelo entró a formar parte del Coro de Niños Cantores de la Orquesta Sinfónica de Galicia, donde destacó como solista en numerosas ocasiones. Su siguiente etapa de aprendizaje se centró en la especialidad de Canto Histórico en la Escola Superior de Música de Catalunya (ESMUC) y en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid (RCSMM). Por su parte, Fernando Reyes comenzó en la música como niño cantor en la Escolanía de la Catedral de Santiago de Compostela, para, posteriormente, especializarse en los instrumentos antiguos de cuerda pulsada en el Conservatorio de Toulouse (Francia) y en la Staatliche Hochschule für Musik de Trossingen (Alemania) con Rolf Lislevand, obteniendo el título superior de profesor y el máster en formación artística. Su labor como instrumentista le ha llevado a realizar una intensa actividad de conciertos y grabaciones por toda Europa y, además, ha compuesto y dirigido la música de diversas obras teatrales y ha publicado varios artículos sobre música antigua, guías musicales y libros-CD.
En palabras de los autores, «Galiza eterna nace del deseo de dar voz al patrimonio musical de Galicia desde una mirada histórica viva y en permanente resonancia con el presente». Esto les lleva a indagar fuentes musicales del Medievo, como son Alfonso X, Martín Codax y el Códice Calixtino, así como otras relacionadas con la propia tradición popular gallega, y también con la creación de compositores barrocos, como Santiago de Murcia y Diego de Muelas. Se trata de un vibrante planteamiento que propone una banda sonora para la terra galega. La interpretación del disco ha contado con reproducciones de instrumentos históricos de las épocas abordadas, como cítolas medievales, tiorbas, laúdes, guitarras barrocas y diversos instrumentos de percusión.
La grabación se abre con la parte medieval del repertorio, en concreto con las Cantigas de Santa María, una larga serie de piezas musicales compuestas en galaico-portugués bajo el mandato de Alfonso X, rey de Castilla y León, que constituyen una colección de canciones monódicas, en notación mensural, en honor de la Virgen María que cantan sus virtudes y narran los milagros alcanzados por intercesión suya. De los más de cuatrocientos cantos, Ulla y Reyes han seleccionado dos, la número 90, Sola fusti, senlleira, y la 100, Strela do día. Por otra parte, Galiza eterna incorpora la que es sin duda la cantiga de amigo más famosa del trovador Martín Codax, Ondas do mar de Vigo. Han llegado a nosotros hasta siete de este tipo de composiciones de Codax, cuya letra se pone en boca de una enamorada que espera a su amado en una ermita o a la orilla del mar. Finalmente, también están presentes en el disco varias piezas pertenecientes al Códice Calixtino, un manuscrito iluminado de mediados del siglo XII, que se conserva en la catedral de Santiago de Compostela, y en cuyos apéndices presenta música polifónica. Precisamente, el segundo apéndice se abre con una de los temas que han sido incluidos en la grabación, Dum Pater Familias, el himno de los peregrinos de Santiago.
De la parte más tradicional del disco destacan varios temas procedentes del Cancionero Musical de Galicia, una colección que fue recopilada por el folclorista Casto Sampedro Folgar a finales del siglo XIX. La obra recoge danzas gallegas incluyendo la letra y la música. Esto nos conduce hasta el guitarrista y compositor barroco Santiago de Murcia, que entre los libros que escribió de música para dicho instrumento se encuentra el Códice Saldívar n.º 4 que contiene las Folías Galegas incluidas en Galiza eterna.
La obra se cierra con dos piezas del compositor conquense del siglo XVIII Diego de la Muelas. Su relación con Galicia parte del hecho de que ejerció de maestro de capilla de la catedral de Santiago entre 1719 y 1723. Dicho templo alberga seis moteles suyos, cuatro salmos, una lección de difuntos, cuatro salves y un himno. Precisamente, Ulla y Reyes han elegido como colofón del disco dos motetes que se cantaban los domingos de cuaresma y de adviento, respectivamente.
Galiza eterna es un emotivo canto a una tierra cuyos ecos se pierden en las profundidades del tiempo y pone en evidencia que la música antigua y la música tradicional con frecuencia han corrido de la mano a lo largo de toda la historia.


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