Tres Cantos acoge el Réquiem de Mozart: una oportunidad única para conmoverse en directo
Hay pasajes en la historia de la música que se leen como una novela y se escuchan con el alma.
El Réquiem en re menor, KV 626 de Wolfgang Amadeus Mozart es, sin duda, el ejemplo perfecto.
Una obra cumbre rodeada de misterio, fiebres y manuscritos inacabados que el próximo sábado 30 de mayo de 2026 resonará bajo las bóvedas de la Parroquia Santa María Madre de Dios de Tres Cantos.
Sin embargo, más allá del indudable peso de la partitura, el verdadero motor de esta cita reside en la naturaleza de sus intérpretes.
La Coral Discanto —formación que lleva dinamizando la cultura de Tres Cantos desde 1994— y el Coro Ludi Musici de Alcobendas se unen a una orquesta creada para la ocasión para asumir un reto mayúsculo.
No son músicos profesionales; son colectivos amateurs formados por personas del entorno que, por puro compromiso con el arte, han decidido plantarle cara a uno de los gigantes de la música sacra.
La pasión compartida de cantar con el alma
Detrás de este proyecto no hay una producción industrial, agencias de representación ni músicos contratados para una gira comercial.
Lo que hay, sosteniendo cada nota, es un grupo de personas apasionadas con la música.
Hay meses de riguroso trabajo semanal, de horas restadas al descanso tras largas jornadas laborales, de estudio individual en casa descifrando polifonías, memorizando partituras y educando el oído para fundirse con la voz del compañero.
Ese esfuerzo silencioso de los componentes de las corales vive su punto de inflexión más crucial en los ensayos conjuntos junto a la orquesta que les acompañará.

Es el momento en que sus voces se confrontan con el metal y la cuerda; el instante mágico en que los meses de preparación en el lugar de ensayo se transforman en una realidad acústica imponente, y donde los nervios lógicos ante el reto se convierten en una profunda responsabilidad compartida.
Ofrecer una obra de la envergadura del Réquiem en una iglesia parroquial, de forma tan desinteresada, es un acto de una generosidad cultural inmensa por su parte.
Quienes acudan el próximo 30 de mayo no asistirán a un evento más en la agenda, sino a una experiencia humana de una sensibilidad extraordinaria.
Es una oportunidad única para conmoverse con la sobrecogedora belleza de la música de Mozart a través de la entrega de un colectivo que canta con el alma; personas que, unidas por el compañerismo y la emoción de un proyecto compartido, se suben al escenario para dar vida a una obra que trasciende la propia música.
Al fin y al cabo, el Réquiem es una frontera entre el misterio y lo divino, y ellos se entregan a ese misterio con el único y noble deseo de transformar el sonido en pura emoción compartida.
La partitura que se detuvo en el tiempo
Para los amantes del repertorio clásico, la génesis del Réquiem sigue resultando fascinante si se analiza desde el rigor.
En el verano de 1791, un Mozart debilitado recibió el encargo anónimo de una misa de difuntos por parte del conde Franz von Walsegg, un aristócrata que pretendía hacer pasar la obra como propia.
Consumido por la enfermedad, el compositor se obsesionó con la idea de que trabajaba en su propio funeral.
La muerte le sobrevino el 5 de diciembre de ese mismo año, con apenas 35 años, dejando la obra suspendida en el aire.
Su puño y letra se detuvo de forma conmovedora en el octavo compás del Lacrimosa, justo tras las palabras «Homo reus«.
Sería su alumno, Franz Xaver Süssmayr, quien completaría la arquitectura de la pieza, rellenando las partes vocales e instrumentales esbozadas por el maestro y componiendo secciones enteras como el Sanctus o el Benedictus.
El resultado final fue un monumento musical donde la genialidad y la artesanía se entrelazan de forma indisoluble.
El desafío musical y el respeto a la obra
Abordar una obra de la envergadura del KV 626 exige una madurez y una entrega que pone a prueba la solidez de cualquier grupo coral.
La música de Mozart no concede tregua; es un viaje de constantes contrastes donde las voces deben pasar, en apenas unos compases, de una fuerza enérgica y sobrecogedora a momentos de un lirismo íntimo, delicado y casi susurrado.
La verdadera dificultad para un coro de estas características radica en lograr el equilibrio perfecto: conseguir que decenas de voces diferentes suenen con una sola identidad, manteniendo la intensidad emocional durante toda una hora sin perder la precisión ni el control.
Coordinar esa masa vocal con la potencia de una orquesta requiere algo más que ensayar notas; exige una generosidad mutua y una atención absoluta a cada gesto del director.
Conseguir ese empaste y esa complicidad sin ser cantantes de oficio es, sin duda, el mayor triunfo de estas agrupaciones.
Datos del concierto de entrada libre hasta completar aforo
Fecha: Sábado 30 de mayo de 2026.
Horario: De 20:15 a 21:15 horas.
Lugar: Parroquia Santa María Madre de Dios (Avenida de Viñuelas, 18, Tres Cantos, Madrid).
Intérpretes: Coral Discanto, Coro Ludi Musici y Orquesta.


No hay comentarios sobre “Tres Cantos acoge el Réquiem de Mozart: una oportunidad única para conmoverse en directo”
Añadir un comentario.