La reivindicación de la viola solista en el siglo XVIII

La reivindicación de la viola solista en el siglo XVIII

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Viola concertos from Berlin
Ensemble Diderot
Audax Records

En el siglo XVIII, de toda la familia de instrumentos del violín, la viola podía ser considerada como la hermana torpe, la de menor relevancia y protagonismo, hasta el punto de que parecía un cordófono destinado a los músicos menos hábiles. Cuenta el violista escocés William Primrose que en aquella época la actitud hacia la viola se podía resumir en la frase: «a aquel que es demasiado bestia para el violín lanzadle una viola». La profesora Nancy Uscher afirma que existen testimonios de que entre 1700 y 1750 la producción de violas se contrajo en toda Europa coincidiendo con el fin de la música de cámara en la que intervenía dicho instrumento.

Con todo, la tan denostada viola tuvo su protagonismo como cordófono solista hacia mediados del siglo XVIII y, prueba de ello, son las sonatas para una o varias de ellas acompañadas de bajo continuo, compuestas en las cortes prusianas de Berlín y Postdam. El nuevo trabajo discográfico del Ensemble Diderot presenta una serie de piezas en esta línea firmadas por los compositores Johann Gottlieb Graun, Markus Heinrich Grauel, Ignaz Mara y Carl Heinrich Hermann Benda. Por cierto, como es habitual en la discografía de este grupo, varias de las obras de Viola concertos from Berlin han sido grabadas en primicia para este proyecto.

Dentro de la nutrida discografía del Ensemble Diderot, este lanzamiento constituye el tercer volumen dedicado a la ciudad de Berlín, después de The Berlin Album (2020) y Berlin Harpsichord Concertos (2024). Para esta ocasión, el primer violín y director de la formación, Johannes Pramsohler, ha sustituido su instrumento habitual por la viola.

Una de las razones de peso que explican la libertad del grupo a la hora de elegir los programas que van a grabar es que cuenta con su propio sello discográfico. En 2013, crearon Audax Records y, desde entonces, no han parado de lanzar proyectos que destacan por su originalidad y por el cuidado en la edición, habiendo sido merecedores de numerosos premios, incluyendo el Diapason d’Or. Como ha explicado el propio Pramsohler en alguna ocasión, el criterio que siguen es que la música sea buena, que sean obras que les guste tocar y un repertorio que consideren que tenga sentido para el público. Apuestan por hacer programas un poco educativos, que enseñen cosas nuevas y aspectos interesantes.

Viola concertos from Berlin nos transporta a los días del reinado de Federico II de Prusia, un verdadero mecenas de las artes, que se esforzó por convertir Berlín en una capital cultural de primer orden, atrayendo para ello a numerosos talentos musicales del momento. Hasta tal punto llegaba su devoción por la música, que, en 1740, a los dos meses de su coronación, envió al compositor Carl Heinrich Graun a Italia para contratar cantantes para el teatro de ópera que estaba construyendo, todo ello en plena guerra de sucesión austriaca.

Los conciertos para viola que integran este disco fueron escritos por músicos de la corte prusiana. Todos ellos pertenecen a un archivo que se perdió en la Segunda Guerra Mundial y que fue hallado en Ucrania en 1999 y devuelto a Berlín en 2001. Se trata de una recopilación realizada por el compositor y segundo director de la Sing-Akademie zu Berlin entre 1800 y 1832, Carl Friedrich Zelter, que, además de las obras para viola que nos ocupan, incluía numeroso material de gran valor musicológico.

El álbum incluye cinco conciertos para viola, probablemente escritos entre 1760 y 1780, de los cuales cuatro de ellos -los dos de Grauel, el de Benda y el de Mara- han sido grabados por primera vez en la historia. No es el caso del que abre el cedé firmado por Johann Gottlieb Graun, compositor, junto con su hermano menor Carl Heinrich, en la órbita musical de Federico II. En concreto, Johann ejerció de primer violín en la orquesta de la ópera real, creada en Berlín por el monarca en 1742, mientras que Carl fue compositor y Kapellmeister. Ambos contribuyeron en gran medida a definir el sonido de la corte, el estilo berlinés.

Otro de los nombres que aparecen en el disco es el de Markus Heinrich Grauel, compositor y chelista, que entró a trabajar en la corte de Berlín en 1763. Solamente se conservan seis de sus obras: tres conciertos para viola solista, dos para violín y uno para violonchelo. La grabación ha incluido dos de los primeros, en Do mayor y en Mi bemol mayor. Por su parte, Ignác František Mára, conocido como Ignaz Mara, fue también un chelista nacido en Bohemia que en 1742 se incorporó a la corte como músico de cámara, y que en su juventud destacó como un excelente solista. Cierra el elenco el también bohemio Carl Heinrich Hermann Benda, el más joven de todos, que murió bien entrado el siglo XIX. Destacado violinista, aparte del concierto suyo que contiene esta grabación, solamente han sobrevivido de su obra otros dos para violín.

En esta ocasión han acompañado a Johannes Pramsohler los violines de Roldán Bernabé y Guillermo Santonja di Fonzo, la viola de Marco Kerschbaumer, el violonchelo de Gulrim Choï y el contrabajo de Caroline Peach. Se trata de una nueva iniciativa del Ensemble Diderot por recrear y difundir aquella época dorada en que la música alemana se debatía entre el lento abandono de las formas barrocas y la tímida asimilación de algo inédito que se iba perfilando en el horizonte.

 

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