Del «Prado verde y florido» al «Pan divino y graçioso»

Del «Prado verde y florido» al «Pan divino y graçioso»

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Francisco Guerrero nació en Sevilla el 4 de octubre de 1528, hijo del pintor Gonzalo Sánchez Guerrero.

Tras recibir las enseñanzas de Cristóbal de Morales en Toledo (1545-1546), obtuvo el magisterio de capilla de la catedral de Jaén (1546 – 1549).

Regresó a Sevilla en 1549, para ingresar como prebendado en su catedral, desempeñando diferentes cargos musicales hasta su fallecimiento el 8 de noviembre de 1599.

Su obra dejará una huella indeleble en la institución hispalense, que vivió durante esos años su particular edad dorada musical, hasta tal extremo que le rindió homenaje sepultándolo en la capilla de la Virgen de la Antigua, su espacio devocional más venerado.

FRANCISCO GUERRERO: Sobre una villanesca «a lo humano» y «a lo divino»

«Todo el mundo sabe que Francisco Guerrero (1528-1599), forma junto con Cristóbal de Morales (h. 1500-1553) y Tomás Luis de Victoria (1548-1611) la Santísima Trinidad de la polifonía religiosa española del Siglo de Oro.

Todos los libros que puedan hablar de ello, en cualquier idioma, lo dicen.

También sabemos que la obra de Guerrero tiende un puente histórico entre las de su maestro, el también sevillano Morales –cuando éste último se hallaba próximo a la cincuentena, Guerrero era un adolescente- y el abulense Victoria –compositor cuya música se halla, a veces, a las mismas puertas del primer barroco-.

Sin embargo, Guerrero es el peor conocido de estos tres polifonistas y por ende, el menos valorado. Y ello cuando fue el más admirado de los músicos españoles en la segunda mitad del siglo XVI.

Su obra profana —la que conocemos, pues algunas piezas «anónimas» o atribuidas a otros compositores del «Cancionero de Medinaceli» o en los «Libros de música» de Alonso Mudarra son o pudieran ser de su autoría— es escasa.

El musicólogo Miguel Querol Gavaldá asegura que esta parcela de la producción guerreriana consta de 34 piezas –certificadas-, de las cuales sólo 20 fueron a parar, tras una posterior revisión, en la colección de Villanescas.

En su Tesoro de la lengua castellana, publicado en Madrid en 1611, Covarrubias dice: «las villanescas son canciones que suelen cantar los villanos cuando están en solaz.

Pero los cortesanos, remedándolos, han compuesto a este modo y mensura cantarcillos alegres. Ese mismo origen tiene los villancicos tan celebrados en las fiestas de Navidad y Corpus Christi».

En Italia, país de origen del género, las villanescas adquirieron los distintos nombres de villanelle, villanesche, canzone villanesche o canzone alla villanesca.

La villanella -la más extendida de las denominaciones- significa «campesina», y solía acompañarse de instrumentos.

Guerrero compuso sus Villanescas en distintos periodos de su vida. Las que poseen un texto originariamente profano fueron concebidas en su juventud, cuando rondaba los veinte años de edad.

Después de viajar a Tierra Santa en el verano de 1588 (las impresiones de esta travesía quedaron impresas en su libro titulado «Viage a Jerusalem»), con sesenta y dos años, Guerrero selecciona de entre aquellas piezas profanas de juventud las más exquisitas o elevadas para transformar su contenido literario al mundo de lo divino.

El maestro sevillano decidió llevar estas músicas a la imprenta porque, como afirma su contemporáneo Cristóbal Mosquera de Figueroa: «andando de mano en mano, se iba con el tiempo perdiendo en sus obras la fidelidad de su compostura, o no quedaba en ella más que el nombre del autor».

De las sesenta y una piezas que componen las Villanescas sólo veinte, como ya hemos adelantado, fueron concebidas por Guerrero en sus primeros años como compositor.

Dieciocho de ellas fueron reconvertidas en sagradas y las dos restantes mantuvieron su texto original, por tratar cuestiones morales.

El resto, de las que sólo se conoce versión sacra, fueron escritas por el artista en su última madurez». – (JESÚS TRUJILLO SEVILLA)

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PRADO VERDE Y FLORIDO – Francisco Guerrero (1528 – 1599).
(«Cancionero de Medinaceli», S. XVI).


Intérpretes: Hespérion XX – Director: Jordi Savall.
– Montserrat Figueras (Soprano)
– Maite Arruabarrena (Mezzosoprano)
– Lambert Climent (Tenor)
– Francesc Garrigosa (Tenor)

AliaVox

Imágenes: Fotografías de José Luis Mieza (España).

LETRA:

Prado verde y florido, fuentes claras,
alegres arboledas y sonbrías;
pues veis las penas mías cada hora,
contadlo blandamente a mi pastora,
que si conmigo es dura,
quiçá l’ablandará vuestra frescura.

El fresco y manso viento que os alegra
está de mis suspiros inflamado,
y pues os ha dañado hasta ora,
pedid vuestro remedio a mi pastora,
que si conmigo es dura,
quiçá l’ablandará vuestra frescura.

El Cancionero de Medinaceli o Cancionero Musical de Medinaceli (CMM), es un manuscrito que contiene música española del Renacimiento.

Fue copiado en la segunda mitad del siglo XVI y se conservó en la Biblioteca de la Casa del Duque de Medinaceli, de dónde procede su nombre.

Probablemente, constituye la recopilación de polifonía profana española de la época renacentista más importante después del Cancionero de Palacio.

La canción «Prado verde y florido» incluída en dicho Cancionero, gozó de extensa fama y celebridad. El vihuelista Esteban Daça la incluyó en «El Parnaso» (Valladolid, 1576), antes de que el propio Guerrero la vertiera «a lo divino» (Pan divino, gracioso sacramento) en la edición de sus «Canciones y villanescas espirituales» (Venecia, 1589).

De su música se sirvió asimismo Solo de Langa para cantar el texto «Alma, dexa la tierra» en «Il Terzo libro delle laudi spirituali» (Roma, 1588).

Escribe José María Mico Juan: «La canción «Prado verde y florido, fuentes claras», que combina versos de 11 y 7 sílabas y fue una de las predilectas de la época, puede considerarse recreación de un motivo muy frecuente en el contexto de la literatura pastoril: la apelación del enamorado a los elementos del paisaje que lo rodea.

Figuran invocaciones similares en «Los siete libros de la Diana» de Jorge de Montemayor («Prado florido y verde, do algún día …»), y en la «Diana enamorada» (1564) de Gaspar Gil Polo («Verde y florido prado, en do natura…»); el principal modelo español de estas súplicas es el inicio del parlamento del pastor Nemoroso en la Égloga I de Garcilaso de la Vega, también recogida con frecuencia en los cancioneros musicales del Siglo de Oro:

Corrientes aguas, puras, cristalinas,
árboles que os estáis mirando en ellas,
verde prado, de fresca sombra lleno,
aves que aquí sembráis vuestras querellas,
hiedra que por los árboles caminas,
torciendo el paso por su verde seno…»

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PAN DIVINO, GRAÇIOSO – Francisco Guerrero (1528 – 1599).
(«Canciones y villanescas espirituales» – Venecia, 1589).


Intérpretes: Música Ficta – Ensemble Fontegara – Director: Raúl Mallavibarrena.
– Eva Juárez (Soprano).
– Marta Infante (Mezzo-soprano).
– Miguel Bernal (Tenor).
– Luis Vicente (Bajo).

Enchiriadis.com

Imágenes: Pintura Renacentista Española (El Greco).

LETRA:

Pan divino, graçioso, sacrosanto
manjar que da sustento al alma mía:
dichoso fue aquel día, punto y hora,
que’ n tales dos especies Christo mora,
que si el alma’ stá dura,
aquí se ablandará con tal dulçura.

El pan que’ stás mirando, alma mía,
es Dios que’ n ti reparte graçia y vida
y, pues que tal comida te mejora,
no dudes de comerla desde agora,
que, aunque’ stuvieres dura,
aquí te ablandarás con tal dulçura.

«Pan divino, graçioso» incluido en el libro «Canciones y villanescas espirituales» (Venecia, 1589) es la versión ‘a lo divino’ del «Prado verde y florido» recogido en el Cancionero de Medinaceli (S. XVI).

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Enlaces:

Francisco Gerrero (PDF)

Wikipedia

Cancionero de Medinaceli

Escrito por Camilo López García

3 Comentarios sobre “Del «Prado verde y florido» al «Pan divino y graçioso»”

  1. Juan dice:

    Extraordinarias interpretaciones de polifonía religiosa de grandes compositores. Nos ayudan para mejorar las voces de nuestras modestas corales que quieren mantener este arte religioso que no pasará nunca.

  2. QUE lindo este repertorio asi es musica antigua!!!!

  3. luisa landaeta dice:

    Excelente y muy ilustrativo artículo. Aquí se aclara mi duda sobre la letra de la pieza, ya que en la partitura que estamos usando, agregan la estrofa «pan divino y gracioso» como si fuera parte de la misma pieza original, cosa que me llamó la atención porque para mi era evidente que la letra de la obra se refiere al amor humano y no a lo divino.

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